martes, 16 de marzo de 2010

Bourne: El Ultimátum (The Bourne Ultimatum, 2007)


Hoy voy a hablar de una de las grandes películas de la década.

Hace algunos años, 2002 para ser más exactos, se decretaba el acta de defunción de uno de los personajes más carismáticos del cine: James Bond. Después de esa película horrible que había sido Die Another Day, donde más que una película de espionaje parecía un festival de avisos publicitarios y situaciones imposiblemente patéticas, ya no parecía que hubiera posibilidades de hacer una buena película de espionaje. Ojo, después vino Casino Royale, pero estoy hablando de 2002.
Un par de años después me encontré casi por casualidad con Identidad Desconocida (The Bourne Identity, 2002), un film al que miré con cierto recelo ya que en principio no me inspiraba mucha confianza: Matt Damon en una película de acción y espionaje, que era algo así como que Jet Li hiciera una comedia romántica. Pero al verla me sorprendió, ya que Doug Liman había hecho su mejor trabajo hasta la fecha y Matt Damon no había estado nada mal. En el 2004, se cambiaría el enfoque de lo que se sabía que iba a ser una trilogía: contratar a un director como Paul Greengrass, capaz de filmar escenas de acción y persecuciones con mucha pericia y realismo. Y La Supremacía Bourne (The Bourne Supremacy, 2004) lo tuvo. De las tres es quizás la que menos me agrade, pero Greengrass fue capaz de crear los climas necesarios para que esperásemos una gran explosión en el desenlace de la historia. Y vaya que lo tuvo.

Bourne: El Ultimátum (The Bourne Ultimatum, 2007) es una película virtuosa. Su puesta en escena es grandiosa, en gran parte por el dramático uso de la cámara en mano, que le aportó realismo a las escenas que lo necesitaban. Greengrass, casi como un artesano, construyó cada uno de los climas como para que el suspenso y la tensión fueran las justas y necesarias. Apoyado en un muy buen guión de Tony Gilroy (a tener en cuenta a este señor...) y en una edición realmente excelente, Greengrass logró hacer un uso de las locaciones de las grandes ciudades que más que ser un paseo turístico y regodeo de producción y grandeza fue una puesta al servicio de la historia. Son imperdibles las escenas de la estación Waterloo en Londres; la pelea en Tánger y la soberbia persecución automovilística en Nueva York. Escenas que son una clase magistral de cine.

El final de la historia es efectivo. Después de haber visto semejante pieza cinematográfica, realmente sería una estupidez ponernos a discutir si estuvo bien o mal el final, o si lo tendrían que haber cerrado de otra manera. A mí me satisfizo de principio a fin.

Conclusión: una película de espionaje y acción y suspenso extremadamente interesante, que hace que queramos darle un abrazo a Hollywood por ofrecernos cosas así.

ORIGEN: USA/Alemania
DIRECTOR: Paul Greengrass
INTÉRPRETES: Matt Damon, Joan Allen, David Strathairn
DURACIÓN: 130 minutos

CALIFICACIÓN: EXCELENTE

martes, 2 de marzo de 2010

Clásicos del Cine: una de las mejores escenas de Oldboy (2003)

Una escena que seguramente será recordada a través de los años. El responsable: Park Chan-wook.
Este plano secuencia necesitó 17 tomas y 3 días para que quede perfecto. No se usó ningún truco por computadora, excepto por el cuchillo en la espalda del protagonista.


Simplemente genial.








lunes, 1 de marzo de 2010

El Descanso (The Holiday, 2006)


La review del día de hoy corresponde a esta película romántica del año 2006, El Descanso. En teoría se supone que es una "comedia romántica", y si me pongo algo quisquilloso con las cuestiones de géneros cinematográficos, debo decir que este film de comedia no tiene nada.
A ver... no es que tenga algo en contra de este tipo de películas. Es más, Love Actually figura en mis preferidas, y esa fuera de serie (según mi opinión) que fue 500 Días con Ella son comedias románticas a las que les tengo un gran aprecio.
El tema es que en este caso, no hay nada que pueda ver como positivo. Su directora, Nancy Meyers, hace las típicas "películas para mujeres", lo cual no me parece mal, y como fórmula le resultó redituable a través de los años, pero no puede evitar caer en puntos comunes que ya a esta altura resultan molestos.
Repasemos sus dos películas más conocidas antes de El Descanso: Lo Que Ellas Quieren (What Women Want, 2000), con Mel Gibson y Helen Hunt, una simpática película que se sostenía por el gran carisma de Mel Gibson y un par de situaciones agradables. El resto, lo de siempre: un mujeriego, que no parece importarle nada, por una situación fortuita puede escuchar los pensamientos de las mujeres y a partir de ahí decide sacar provecho hasta que viene la mágica lección de moral de que su comportamiento era el de un verdadero cretino. A partir de ahí, Mel aprende que todos los hombres son cretinos y que las mujeres son sensibles.

Más tarde, vendría Alguien Tiene Que Ceder (Something's Gotta Give, 2003), otra simpática película sostenida por (oh, casualidad!!!) el inmenso carisma de Jack Nicholson, que hace de mujeriego (oia!!!) y después de comportarse como un cretino (Oia!!! x 2) aprende que las mujeres son sensibles y los hombres unos imbéciles. Este film en cierto punto se vuelve insoportable por el personaje (y la actuación) de Diane Keaton, que es irritante a más no poder.

El Descanso ya de por sí nos presenta una situación más que inverosímil: dos mujeres (una cuyo lastimoso amor no correspondido la lleva al borde del suicidio y otra que se entera de que es cornuda) que odian a los hombres deciden a través de Internet hacer un cambio de domicilio a modo de vacaciones para olvidarse por un rato de todo lo malo que los hombres representan. Y digo inverosímil porque los únicos intercambios eran los que se hacían en el colegio o en el club de basquet, y no "el me prestás tu casa que yo te presto la mía" que vemos acá. No sé ustedes pero a mí me resulta más que inverosímil.

Así es como comienza todo, y cada una de las mujeres terminará en su lugar de destino involucrándose con algún hombre que viene a cambiarles la vida, en los excesivos 138 minutos que dura la cinta.

Por el lado de las actuaciones, tenemos a Kate Winslet, que irradia, como siempre ese charme inglés que tan bien le queda. Es una pena que se la note contenida y al borde de la idiotez por culpa de un guión flojo, ya que la considero una gran, gran actriz.
También está Jude Law, que aporta, al igual que Winslet, el charme de siempre. Law sabe como moverse frente a cámara, y a pesar de que mucho no le cueste, ganarse a la platea femenina. Y más si goza con el beneplácito del guión, que no voy a contar qué es, pero de seguro hará que las mujeres se babeen aunque él se ate los cordones de los zapatos.
Jack Black está totalmente desperdiciado, y queda relegado a ser un simple actor de reparto, sin posibilidad de desplegar todo su histrionismo y locura características. Otro personaje que aparece en pantalla es nada más ni nada menos que Eli Wallach, el Feo de El Bueno, El Malo y El Feo (Il Buono, Il Brutto, Il Cattivo, 1966), aquel inolvidable western con Clint Wastwood, que, con sus 94 años a cuestas la sigue remando.

Párrafo aparte para Cameron Diaz. Al margen de que es una mina que no me gusta y que me cae particularmente mal, en esta película se va de tema. A ver, en Los Ángeles de Charlie hacía un papel de una mina media retardada, pero bueno, era parte de la temática festiva y alegre del film. Aquí, sin embargo, continúa en la misma senda, nada más que en serio. Pareciera que cada vez que la enfocan necesitara gesticular y sacudir el pelo nerviosamente, como si eso enriqueciera el plano. No. Resulta muy irritante. A algunos le puede resultar simpática, pero no es mi caso. Acá se pasa de molesta (convengamos que el guión hace que sea así) y pareciera que es la "postura Cameron Díaz" para cualquier película que le toque hacer. Algo similar a lo que sucedía con la mencionada Diane Keaton.

En fin, de seguro a las mujeres les agrada, y los hombres resoplan de fastidio. Quizás mi molestia se deba a que en su momento esperaba algo más de esta película y realmente salí muy defraudado. Mejor no decir nada de la escena final, que bueno, es una...

Conclusión: una opción para esos fines de semana en que nos encerramos al estilo Howard Hughes a ver películas y se nos acabó todo lo bueno que teníamos a mano.

ORIGEN: USA
DIRECTOR: Nancy Meyers
INTÉRPRETES: Kate Winslet, Cameron Díaz, Jude Law, Jack Black
DURACIÓN: 138 minutos

CALIFICACIÓN: REGULAR



lunes, 22 de febrero de 2010

Desastres Cinematográficos: Máxima Velocidad 2 (1997)



Debido a la gran aceptación que tuvo esta sección del blog, les voy a brindar otro episodio de Desastres Cinematográficos: y qué mejor para ello que con un caso paradigmático de lo que es un desastre. Ya sé, hay muchos desastres impresos en celuloide, y de Waterworld ya me había ocupado hace un tiempo... pero bueno, aquí vamos.

Empecemos por el casting: la siempre agradable Sandra Bullock (que le dijo a Catalina Dlugi... ¡Sí, Catalina entrevistó a Sandra Bullock! My God... que no había conocido nunca a Rolando Schiavi) aceptó hacer la película a cambio de que financiaran un film de bajo presupuesto que quería hacer. Y Keanu Reeves, su pareja en la efectiva y exitosa primera parte Máxima Velocidad (Speed, 1994), dijo que no porque no estaba para nada de acuerdo con el guión. Además, oficialmente se dijo que quería irse de gira con su banda, pero la realidad fue otra. En su lugar, se contrató al cerocarismático Jason Patric, que a esa altura era conocido por compartir apellido con el actor que hiciera de T-1000 en Terminator 2. Gary Oldman rechazó el papel del villano, ya que prefirió trabajar en Avión Presidencial (1997), que gozó de buenas críticas. En su lugar fue elegido Willem Dafoe, que cada vez que se piensa en un malo para una película le debe zumbar el oído.

El Director: fue nada más ni nada menos que Jan de Bont, el mismo que la primera. Hasta ese momento De Bont gozaba de una buena popularidad. Luego de haber trabajado en su Holanda natal al lado del gran Paul Verhoeven como director de fotografía en películas como Delicias Turcas (1973) y El Cuarto Hombre (1983) había continuado su carrera en Hollywood participando en la genial e inolvidable Duro de Matar (Die Hard, 1988) y en otra buena película como Lluvia Negra (Black Rain, 1989), el policial de Ridley Scott.
Llegó 1994 y el amigo Jan hizo su debut como director en la mencionada Máxima Velocidad, que fue realmente un éxito impensado, y en el que casi nadie creía. En 1996 filmaría Twister, la película sobre tornados, que siempre me generó simpatía y que tuvo éxito en la taquilla.
Por esas cosas de la vida y de mi trabajo, una vez tuve la oportunidad de ver una entrevista a Jan de Bont, donde hablaba de su carrera y en particular de esta película. Contaba De Bont en la entrevista que cuando el estudio le había propuesto hacer la segunda parte de Máxima Velocidad, él se había negado rotundamente y les había dicho que se dedicaran a gozar del éxito y la buena reputación de la primera. El estudio, casi a punta de pistola, le dijo que tenía dos opciones si quería sobrevivir: o filmar la segunda parte, o filmar la segunda parte.
De Bont contaba que desde el momento que supo que Keanu Reeves se había negado, sabía que iba a ser un fracaso. Una de las cosas que tenía la primera era la química que había logrado la pareja protagónica que trascendía la pantalla, y aquí no se repetiría eso. Otra de las cosas que contaba era que casi no tuvo incidencia sobre el guión, ya que el estudio lo manejó a piacere e hicieron caso omiso a cada una de sus intervenciones.

El barco: el Seabourn Legend es un barco de verdad que se utilizó para filmar algunas escenas. Luego construyeron una costosa réplica que es la que usaron para las escenas de destrucción. Pero sucedió algo: una severa tormenta caribeña arrasó con gran parte del set de filmación en la isla de Saint Martin. El resultado: a construir todo de nuevo, con lo que el presupuesto se disparó a las nubes. (Hay rumores extraoficiales de que llamaron a Kevin Costner para que les contara cómo lidiar con situaciones así... y terminaron llorando todos juntos y abrazados).

El presupuesto: mientras la primera había costado 28 millones de dólares (algo bajo para una película de acción), esta costó 110 millones de dólares, ya que subidos al tren del éxito quisieron hacer todo en grande. Tan sólo la escena del final, donde el barco se estrella contra el muelle, costó lo mismo que la primera parte.

El resultado final: DESASTRE. Con todas las letras.

El guión era imposiblemente malo, cero química en la pareja protagónica, graves inconsistencias (según los expertos) en la construcción y funcionamiento del barco, un villano que arrancaba carcajadas y la clarísima incomodidad de Sandra Bullock que cuando uno no veía su remera que decía "por amor a la guita" se preguntaba qué estaba haciendo ahí.
Párrafo aparte para la PATÉTICA escena final donde el barco choca contra el muelle... Un idiota gritando "cinco nudos - cuatro nudos - tres nudos" y la gente caminando como si estuviera en el Alto Palermo cuando se les venía encima un barco que pesaba miles de toneladas. IM-PRE-SEN-TA-BLE.

La crítica internacional la despedazó y luego rifaron los pedazos. Los únicos optimistas que la vieron buena fueron Siskel & Ebert, los famosos críticos yanquis que por lo general ven las películas de espaldas, porque van siempre a contramano del resto. Y bueno, también le sirvió a Telefé para pasarla los sábados a la tarde.

En fin, otra película más con el sello del desastre. Otra película que se estrelló a Máxima Velocidad con el fracaso. Otra película más que es inolvidable (por lo mala).

Otra película más pasada por agua.




viernes, 29 de enero de 2010

Beauties del Cine: Anne Hathaway


"Anne Hathaway es la mina que te cruzás en el subte en la estación Catedral", fue la mejor definición que escuché sobre esta actriz.

Anne Hathaway (12/11/1982), la actriz de la sonrisa interminable, debutó en la pantalla grande de la mano de Disney en El Diario de la Princesa (The Princess Diaries, 2001), película que como todo film salido de la factoría que trate el tema de las princesas, resultó exitoso. Hathaway recibió elogiosos comentarios, y muchos vislumbraron un buen porvenir para esa chica.
Más tarde, entre el 2001 y el 2004, protagonizaría algunas películas juveniles menores, entre ellas Ella Está Encantada (Ella Enchanted, 2004), una película en la misma sintonía que El Diario de la Princesa. En 2004, filmaría la secuela de la película antes mencionada, El Diario de la Princesa 2, con la cual cerraría su incursión en el cine bajo el amparo de Disney.

A partir de 2005 su carrera comenzaría un período de transición que contaría con
p
apeles en películas más jugadas. Una de ellas fue Perturbadas (Havoc, 2005), donde tuvo escenas que ya nada tenían que ver con las princesas y los cuentos de hadas.

Más tarde ese año vendría lo que sería su primer papel en grande en la multipremiada Secreto en la Montaña (Brokeback Mountain, 2005), donde hacía de esposa de Jake Gyllenhaal.
Quizás haya sido ese film el que la haya puesto en el ojo de la consideración pública, pero la que definitivamente la lanzaría a la fama es El Diablo Viste a la Moda (The Devil Wears Prada, 2006), donde compartió cartel con una de sus ídolas, la inmensa Meryl Streep, que hizo uno de sus papeles más reconocidos.

En el 2007 estuvo a punto de protagonizar Ligeramente Embarazada (Knocked Up, 2007), pero tras algunos desacuerdos con Judd Apatow, terminó saliéndose del proyecto y dejándole el lugar a Katherine Heigl. La única película en la que Hathaway trabajaría en ese año fue Amor Verdadero (Becoming Jane, 2007), donde hizo la gran Renée Zellweger y se calzó el acento británico para hacer de la escritora Jane Austen.

En el 2008, formaría parte de un tanque hollywoodense como El Superagente 86 (Get Smart, 2008), donde haría de la agente 99 junto al comediante Steve Carell. Ese año también formaría parte de La Boda de Rachel (Rachel Getting Married, 2008), película de Jonathan Demme que aquí en Argentina fue a parar directo a DVD pero que le valió una nominación al Oscar.

Curiosamente, el Oscar parece haber atentado en su contra ya que desde ese entonces ha tenido tropiezos como la intrascendente Pasajeros (Passengers, 2008), la pavota Guerra de Novias (Bride Wars, 2009) y la "girl movie" (y maltratada por la crítica) Día de los Enamorados (Valentine's Day, 2010).

Anne Hathaway es una chica linda y talentosa a la que pronto podremos ver en Alicia en el País de las Maravillas (Alice In Wonderland, 2010), el nuevo delirio de Tim Burton, y a la que realmente esperamos que empiece a calibrar mejor sus ideas para elegir películas porque realmente vale la pena verla en pantalla.

miércoles, 27 de enero de 2010

Crepúsculo (Twilight, 2008)



Fenómeno masivo adolescente. Con eso se podría decir todo... o no. Depende de dónde se lo mire. Harry Potter es un fenómeno masivo adolescente, y no por eso es malo. Al contrario, es una buena forma de que los niños y jóvenes se acerquen a la lectura. Pero hay diferencias notables entre la saga Harry Potter y la saga Crepúsculo, como por ejemplo, que una esté escrita por una maestra que no sólo tuvo una gran imaginación (y suerte, desde luego) sino que también tuvo las herramientas y la capacidad para plasmarlo, mientras que la otra esté hecha por... bueno, no quiero ser tan duro con esta chica Meyer.

¿Qué se podía esperar en su traspaso al cine? Prácticamente lo mismo. Diferencias muy grandes entre una y otra.

Mientras Harry Potter -con algunos altibajos, obvio- supo siempre mantenerse dentro del casillero de "superproducción" apostando a muy buenos efectos especiales y a un gran reparto que incluía -exceptuando claro a Maderín Radcliffe- al genial Alan Rickman, Gary Oldman, Ralph Fiennes, Maggie Smith y Emma Thompson, acá en Crepúsculo la pifiaron feo.
Primero y principal, el presupuesto de 37 millones de dólares (ya de por sí algo bajo comparado a Harry Potter y la Piedra Filosofal (2001) que costó 125 millones de dólares) parece haber sido usado más que nada en publicidad y promoción del film. Los efectos especiales son muy rústicos y algo mediocres.
Por el lado del reparto, la tenemos a Kristen Stewart, que por más que aparezca al lado del actor que sea y en la película que sea, siempre habla y actúa de la misma forma, y si no es acompañada por un guión mínimamente decente, termina en offside como en esta película.
El resto del casting no pasa de lo medio pelo, y quizás la cara más conocida sea Peter Facinelli, que de movida no iba a formar parte de esto. También está la pseudo enfant terrible Nikki Reed, que según ella esta película le parecía demasiado naif "y que ella estaba para cosas más jugadas" como la sobrevalorada A los Trece (Thirteen, 2003).
Pero todas las luces se las lleva Robert Pattinson. El actor que todos quieren hacer creer que es el próximo Jude Law, o James Dean o Steve McQueen o quien sea es imposiblemente malo acá. Su cara de mármol inexpresiva y su tono de voz constante (no importa si está enojado o feliz, a punto de morir o viviendo el mejor momento de su vida... el muchacho habla SIEMPRE IGUAL) hacen que no se sepa exactamente qué le está pasando, salvo que aparezca un vampiro malo y nos demos cuenta de que está enojado protegiendo a su amada.

Sinceramente no sabía si tomarme en serio a esta película cuando la vi, y debo admitir que la vi hasta el final a pesar de mis críticas. Hablar de clichés es un despropósito, porque qué película es 100% original hoy en día... pero hay cosas que son imposibles, como las situaciones en las que Bella se ve envuelta, ¡no puede ser que le pase de todo y que siempre le pase cuando está el otro cerca! La química entre ambos roza el histeriqueo de colegio primario, y eso que ya están bastante creciditos como para que los hagan actuar de esa forma. Y si no se animan a jugársela, hagan como en las Harry Potter, que tienen menos romance que Rambo (2008) y la cosa pasa por otro lado y aun así son buenos productos.

Quizás el problema del film sea el guión, o la historia en que está basada, o en su directora, que alguien con un poco más de pericia hubiera hecho algo más decente. Tal es el caso de Harry Potter y El Prisionero de Azkabán (2004), donde contrataron a un gran director como Alfonso Cuarón y sacó una de las mejores de la saga del mago. O quizás, y esto es lo que estoy empezando a creer, el estudio no se preocupó mucho adrede, "total las pibas compran cualquier cosa".

Conclusión: Malos actores + guión malo + frases azucaradas + romance de outlet - ganas = Crepúsculo.

ORIGEN: USA
DIRECTOR: Catherine Hardwicke
INTÉRPRETES: Robert Pattinson, Kristen Stewart
DURACIÓN: 122 minutos

CALIFICACIÓN: MALA

martes, 26 de enero de 2010

Avatar (2009)






Y un buen día Cameron volvió al cine. Se tomó su tiempo, eh. 12 largos años, para los fanáticos como yo. ¿Cómo podía volver?

Historias de viajes en el tiempo ya había hecho, y por duplicado, revolucionando el cine (T-1000, ¿les suena?).

En el camino nos había hecho viajar a las profundidades del océano con El Abismo (The Abyss, 1989).

Después hizo una de acción a lo grande, Mentiras Verdaderas (True Lies, 1994), haciendo que su hasta ese entonces actor fetiche, el "Gobernador" Arnold Schwarzenegger ¡piloteara un Sea Harrier! en plena ciudad matando terroristas.

Y luego había metido una linda historia de amor en el barco más famoso y trágico de toda la historia, en Titanic (1997). Con esa barrió a todos en los Oscars y rompió récords convirtiéndola en la película que más había recaudado en la historia del cine, con 1.800 millones de dólares de ganancias.

Y luego dejó de dirigir. Ya lo había hecho todo. Se dedicó a producir documentales, y series como Dark Angel, que hiciera conocida a Jessica Alba.

Insisto... ¿cómo podía volver? Haciendo una película gigante, de esas que dan que hablar.

Avatar es un film raro. Por muchas cosas. Tiene demasiados elementos para analizar, y según el que tomemos, la criticaremos o la alabaremos.

La historia de Avatar es más o menos así: un marine lisiado es enviado como parte de un proyecto a un planeta remoto llamado Pandora, habitado por unos seres azules de tres metros de alto que adoran a la madre naturaleza. Nuestro amigo el marine se divide entre cumplir órdenes de su superior (y de la corporación detrás de este) y averiguar todo lo posible sobre un mineral que vale millones o tratar de interactuar con los habitantes a modo de intercambio cultural. Esto no lo hace como humano, sino que es "transferido" remotamente a un cuerpo azul diseñado para él. ¿Matrix? ¿Conectado y transferido? Me suena, me suena... En el camino, lo previsible: se enamora de una nativa, se adapta a la nueva cultura, "sos uno de los nuestros", "que te traiciono o no te traiciono", "que el mundo humano es salvaje", y tantas otras cosas más. ¿Danza con Lobos, El Último Samurai, El Último de los Mohicanos, Robin Hood? Y... de todo un poco hay.

La historia quizás sea lo más flojo de todos. Cameron parece haber apuntado todos sus cañones hacia la parte visual, y lo hizo magníficamente. La historia es un compendio de cosas ya vistas, hay partes previsibles y otras no muy explicadas, pero si le perdonamos ciertas cosas, se puede decir que le es "funcional" al relato, y en cierta forma evita que una trama hiper compleja nos distraiga de lo que hay que ver. Titanic era una historia de amor, también, con la premisa "chica rica y reprimida se enamora de chico pobre y aventurero", pero Cameron la hizo funcionar bien poniendo al Titanic de fondo.
En Avatar sucede lo mismo. Durante poco más de una hora la película es una exhibición visual de Cameron, un vehículo para mostrarnos la imagen más linda o el plano más perfecto. Y lo son. Las imágenes son imponentes, y gracias al 3D nos olvidamos de que es un mundo creado por computadora y que los Na'vi no son reales... nos metemos dentro de ese mundo, y es algo que se debe aplaudir. Cameron quiso crear un mundo nuevo y revolucionario y lo hizo. En ningún momento sentí que estaba en algo inventado. Me sucedió lo mismo que con la mencionada Titanic.

Como fanático de Cameron, también supe reconocer algunas cosas propias de él, lo que me llevó a creer que se copió a sí mismo. Sigourney Weaver tiene algunas cosas de la inolvidable Teniente Ripley de Aliens (1986). Giovanni Ribisi representa a la cara visible de la corporación que no le importa nada con tal de obtener lo que quiere, al igual que en Aliens lo hacía Paul Reiser. Michelle Rodriguez es la guerrera latina que también se vio en Aliens en la forma de la soldado Vasquez.
Y el villano. Muy clicheado. Es de esa clase de villano bondeano, de las Bond de la época de Roger Moore, ese "malo muy malo" que hasta es capaz de pegarle a la madre.

Podría buscarle mil defectos más, pero la quiero a esta película. Me cerró. Me gustó mucho. Quizás la hubiera amado si Cameron se la jugaba un poco más, como lo hizo Mel Gibson en La Pasión de Cristo (2004) o Apocalypto (2006), donde se hablaba el lenguaje que se tenía que hablar. Si Mel pudo hacer hablar en maya a los indígenas durante toda la película, ¿por qué Cameron tuvo que poner a los Na'vi a hablar inglés nivel First Certificate?

En definitiva, Avatar es una bisagra en la historia del cine. Como en su momento lo fue el traspaso del cine mudo al audio, del blanco y negro al color, o como lo fue Star Wars (1977) en materia de efectos especiales, Avatar va a ser referencia continua cuando hablemos de revolución en el cine.

Conclusión: un film que es casi una obligación verlo, magnífico visualmente, imponente desde la realización. No nos moverá el piso intelectualmente, pero seguramente no la olvidaremos.

ORIGEN: USA
DIRECTOR: James Cameron
INTÉRPRETES: Sam Worthington, Sigourney Weaver, Zoe Saldana
DURACIÓN: 162 minutos

CALIFICACIÓN: MUY BUENA (-)