martes, 24 de noviembre de 2009

Jumper (2008)


A ver... podría empezar diciendo que esta película la podría haber puesto en la sección de "Desastres cinematográficos", pero no, reservémosle ese espacio a mi querido (por favor, notar mi cuota de sarcasmo) Eddie Murphy y tan sólo regalémosle un espacio en nuestra crítica. Cabe aclarar que el film que les voy a comentar no es una pésima película comparable con las de Ed Wood o Rodolfo Ledo, pero me ha provocado un mal humor tremendo.
Jumper es la historia de un muchacho X (Hayden "Soy de madera y sin embargo sigo actuando" Christensen, responsable de que odiáramos a Darth Vader no porque fuera malo sino por lo irritante que es este muchacho) que en su época de colegial adquiere el poder de teletransportarse adonde quiera. No pregunten cómo adquirió ese poder porque los responsables del film ni se calentaron en explicarlo. Tan sólo vemos cómo pasa de ser un niño abandonado por su madre, con un padre abusivo a ser un imbécil adulto y sin escrúpulos que aprovecha su habilidad para robar bancos y vivir la buena vida.
De repente, y de la nada, aparecen un grupo de tipos que se hacen llamar "Paladines" que lo quieren cazar (tampoco se sabe de dónde viene la rivalidad) comandados por un bizarrísimo Samuel L. Jackson con el pelo teñido de blanco.

Párrafo aparte para este señor. Ostenta el dudoso récord de ser el actor más taquillero de la historia. No es joda, es el actor cuyas películas sumaron la mayor cantidad de dinero en la historia del cine. Eso es algo que ni el gran Marlon Brando ni el híperexitosísimo Johnny Depp pudieron lograr. Lo cómico es que en algunos films Jackson no aparece más de 5 minutos, y está hecho. Yo diría que es como la mugre, está en todos lados.

Retomando, nuestro Jumper es perseguido y aparece otro muchacho de la misma edad que tiene las mismas habilidades, y juntos entran en el plan de "somos iguales pero diferentes, pero en algún punto decidimos juntarnos, cancherear, pelear contra los malosos y dominar el mundo". Este chico es cuestión es Jamie Bell, aquel muchacho que de chico la rompiera en Billy Elliot (2000) y que ni su capacidad logra salvar el film. Aparecen también la muy linda Rachel Bilson (que no puede despegarse de su adorable Summer Roberts de The O.C.), Diane Lane, el actor Clase B Michael Rooker y Kristen "Crepúscula" Stewart.

En fin, nada para destacar, ya que los primeros 45 minutos de película son una especie de paseo turístico por las ciudades del mundo, en una muestra de que lo que invirtieron para filmar en Roma y en el mismísimo Coliseo tenía que entrar sí o sí. El personaje principal no se desarrolla por completo, y lejos está del Nightcrawler de X-Men, que tenía los mismos poderes y fue mucho mejor aprovechado por Bryan Singer. Doug Liman, que había hecho un muy buen trabajo en Identidad Desconocida (2002 - la primera de las Bourne) acá le erró feo y terminó la película de repente antes de mandarse más macanas. Quizás gran parte de la responsabilidad por este horrible guión caiga sobre David Goyer, que lo único bueno que hizo en su vida fue el guión de Dark City (1998) y "colaborar" con los hermanos Nolan en la reinvención de Batman.

Conclusión: una película olvidable, que no deja nada, y que si los realizadores creían que podían dejar la puerta abierta para las secuelas, se equivocaron.

ORIGEN: USA
DIRECTOR: Doug Liman
INTÉRPRETES: Hayden Christensen, Jamie Bell, Samuel L. Jackson
DURACIÓN: 88 minutos

CALIFICACIÓN: REGULAR (-)

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